Cedida por nuestro querido amigo y compañero Juan Carricondo Asensio, Presidente Vitalicio y socio fundador de la Asociación de Retirados de la Guardia Civil de Tráfico.
ORDEN DE LA COMANDANCIA DEL DIA 25 DE DICIEMBRE DE 1939
AÑO DE LA VICTORIA
Dentro de 6 días me dará
V, cuenta de que todos los Guardias y V. tienen sus carpetas, libros, etc., en
una palabra, su documentación completa, y la documentación del Puesto también
completa, sin excusa ni pretexto de ningún género, que no admitiré; las
documentaciones con sus carpetas rellenas, quiere decirse que si no lo tienen
en forma reglamentaria por carecer de material, será en forma
antirreglamentaria, pero lo han de tener completo, en papel negro, blanco,
amarillo,.... o en papel de estraza.... o en ladrillos, si otra cosa no
hubiera, pero lo han de tener como sea; los dos tomos del Reglamento también,
que los sacarán de debajo de la tierra, estos dos tomos del Reglamento se los
han de saber todos los individuos y Clases desde la primera página a la última,
y el articulado perfectamente de memoria, sin excusa ni pretexto, amén de todas
las órdenes y circulares habidas y por haber; primero, porque para eso nos pagan,
segundo, para saber todo y cumplir con su obligación y tercero, para no hacer
el ridículo al ver la gente que no se sabe, y no se aplica el Reglamento, pues
entonces, en vez de ser un Guardia Civil solo se es un miserable muñeco que va
por el camino o poblado, y del cual se ríe la gente, quiero que los Guardias
Civiles, sean mucho antes del 36, pues en el 36 y próximo a este año ya eran
muchos malos.
El Guardia Civil de tipo cazurro
desaparecerá, somos beneméritos, pero nobles, francos, sin confianza nunca en
nada ni en nadie y solo se empleará esta cazurrería con el que sea preciso. No
quiero ni un arma, ni un cartucho, ni un explosivo por recoger ni un
delincuente que evada la acción de la justicia, y si al pueblo volviese o a su
demarcación algún individuo indultado o amnistiado, se le vigilará tan
convenientemente que, ni beba, ni duerma ni haga nada en ningún momento sin que
nosotros lo sepamos, ni se moverá para ningún otro sitio sin permiso del
Comandante del Puesto, y sabiendo éste porqué vá, para que vá, y cuanto crea
conveniente. Las armas no podrán tenerlas más que los buenos españoles, para
defender a España y contra los malos. Hay que ser españoles no 100 por 100,
pues esto es una miseria sino lo menos 10.000 por 1.000. Somos españoles y hay
que sacrificarse por España, detrás de ella nadie, delante mucho menos. Al lado
de ella TODOS. Las puertas de España están abiertas para todo aquel que quiera
salir y no sea delincuente, de modo que el que quiera quedarse ha de tomar todo
lo malo, y poco bueno.
El descanso que pueda
esperar a la Guardia Civil hasta que la Patria entre en sus cauces es, comer
poco, dormir menos, trabajar de las 24 horas del día lo menos 48. No quiero ni
un permiso, ni una licencia, ni aún por enfermo, ni quiero enfermos. El enfermo
presta servicio, y cuando se muere uno se acaba y en paz. Cuando se esté
durmiendo se estará con un ojo abierto y el otro cerrado, para que cuando
quieran apoderarse de uno, se encuentren los que tal quieren tan clavaditos que
no suspiren jamás.
La familia, se acabó. No
existe. Si se puede llevar o atender se hace, si no allí queda y Dios
dispondrá, pero se acabó aquello de... mi hijo... mi mujer... mi madre...etc.,
y otros zarandajas debilidades, quiere decirse que, aun siendo para todos, y
para mí, respetable en extremo la familia, primero hay que cumplir la
obligación hasta caer y nada más, sea como sea. Si en el trance de ponerse el
enemigo a uno, se acerca y hace el último viaje, ha de procurarse y hacerse,
aunque sea con las uñas y los dientes, que le acompañe a uno y vayan en el
cortejo el mayor número de personas, y así va uno bien acompañado; el irse
solo, es miserable y no vale la pena.
Cuando el Guardia de
puertas de la voz reglamentaria de “Guardias a formar”, el que sea, como las
balas, acudirán el Comandante del Puesto y todos los Guardias, todos con su
documentación completa y el completo del armamento y correaje. Lo primero tiene
por objeto que el Superior vea tienen toda su documentación y apreciar su
instrucción; lo segundo con la más esmerada policía y disciplina, su
presentación marcial con sus armas que debe agradar a todo aquel que tenga el
menor átomo militar, y ello tendrá por objeto también poder rendir honores a
aquellas personas que lleguen, los tengan o no, y además estar en todo momento
prevenido para defenderse contra todos, sean quienes sean, que quieran ofender
a España o cometer cualquier delito.
No quiero ni un paseo, ni
una distracción, ni un espectáculo, ni un café, estudiar y trabajar siempre,
servicio y servicio, por la mañana, por la tarde y por la noche, de madrugada y
a toda hora; no quiero vagos ni hombres inactivos en ningún momento. Estimaré y
querré al buen soldado y al buen Guardia Civil, mas esta estimación no me hará
flaquear de castigarle a la menor falta que cometa, pues el buen soldado y el
buen Guardia Civil no hay nunca jamás que corregirle ni castigarle, y desde el
momento que haya que reprenderlo, corregirle o castigarle, ya ni es soldado es
Guardia Civil, y para ello habéis que tener presente que sólo se puede vivir
con prestigio y con decoro, que esto no se adquiere con todo el oro del mundo,
sino solo se adquiere a fuerza de sacrificios y de cosas malas y de fatigas
para uno, de ninguna cosa agradable, fácil y buena, en una palabra, modesto. El
que quiera tener prestigio, ha de sufrir, el hombre de prestigio es respetado y
admirado, el hombre sin prestigio es despreciable, y el prestigio solo se
adquiere por uno mismo.
NO OLVIDEIS NUNCA LO QUE
HABEIS OIDO Y GRITAR SIEMPRE; ¡VIVA ESPAÑA!
¡VIVA EL GENERALISIMO!
¡VIVA EL EJERCITO Y LA MARINA! !!ARRIBA ESPAÑA!!.
Valencia, 25 de Diciembre de 1.939.- Año de la
Victoria.





































































































































