Castillos, alcazabas, pantanos, lagos, embalses, serranías, bosques, dehesas de encinas y 170 municipios conforman la provincia de Badajoz, la más extensa de España, situada al oeste del país.
Conocer esta parte de Extremadura que linda con Portugal es adentrarse en una parte importante de la Historia, el arte, la cultura y la gastronomía española. Romanos, germánicos, visigodos, árabes, judíos y cristianos han dejado su particular huella en Badajoz, que hoy podemos contemplar paseando por sus calles y plazuelas.
Si estás pensando en hacer una escapada turística de unos días, te proponemos un viaje por esta provincia, empezando por su capital, una ciudad menos conocida que otras localidades pacenses como Mérida, pero que merece la pena descubrir, para realizar luego una ruta por sus pueblos con encanto, que te dejarán con ganas de volver. ¡Empezamos!
La ciudad de Badajoz
¿Sabías que Badajoz forma parte de la comarca de Los Baldíos y uno de los lugares de mayor producción de corcho del mundo?
Rodeada de paisajes naturales espectaculares y marcada, sobre todo por su condición de ciudad fronteriza con Portugal, Badajoz ha sido testigo durante siglos del paso de muchos pueblos y civilizaciones, como los visigodos, prerromanos o los musulmanes.
La parte más antigua de la ciudad de Badajoz se encuentra en la zona de la Alcazaba árabe, en el Cerro de la Muela. Y es aquí donde empezamos nuestro recorrido por esta bella ciudad extremeña.
La Alcazaba
Este enorme recinto amurallado es un monumento Histórico-Artístico construido por los musulmanes, entre los siglos X-XII, cuando se fundó la ciudad sobre un asentamiento visigodo. Considerada una de las ciudadelas más grandes y mejor conservadas de todo Europa. Desde aquí se puede observar cómo las murallas y torres defensivas rodeaban el recinto interior donde estaba situada la ciudad antigua de Badajoz.
De todas las torres destaca la de La Atalaya, del siglo XII. Es famosa porque se parece mucho a la Torre del Oro de Sevilla, por su planta octogonal y su ladrillo.
Otro lugar recomendado es el Palacio de los Duques de Feria del siglo XIV, hoy completamente restaurado y donde actualmente se puede visitar el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.
La Alcazaba de Badajoz se compone de cuatro puertas, que son: Puerta del Alpéndiz, Puerta del Capitel, Puerta de Yelves y Puerta de la Coraxa (las dos primeras de época almohade y elaboradas en “recodo”, lo que dificultaba mucho la entrada de los enemigos). Destacan también en el conjunto las torres flanqueantes erigidas en la llamada Torre de Espantaperros, elaboradas en el siglo XII con una original planta octogonal. Una vez dentro del recinto, en nuestro paseo por la historia y la arquitectura de Badajoz y de la Alcazaba podemos disfrutar del Palacio de los Condes de Roca, sede actual del Museo Arqueológico de la provincia, con un bonito patio porticado; también podemos pasear y disfrutar de los jardines o de los restos de la iglesia que se erigió sobre las ruinas de la antigua mezquita mayor que son los restos de la llamada Torre de Santa María. Destacan también la Torre del Palacio Episcopal y la sede de la Biblioteca de Extremadura.
Podemos decir también que el conjunto del recinto es de tipo ovalado y que tiene una medida de más de 600 metros: 200 metros que van de este a oeste y otros 400 que van de norte a sur, aunque las posteriores cercas y ampliaciones ampliarían la medida a unos 1.200 metros y unas 8 hectáreas. Los materiales principalmente utilizados fueron el ladrillo, la sillería, la mampostería y la argamasa dura. Además la muralla, en su parte superior, se compone de un largo pasillo o paseo de ronda, también conocido como adarve, que comunica todas las torres albarranas por la parte superior y a donde se puede acceder desde las escaleras interiores. La Torre más importante o destacada de todas las del conjunto es la Torre de la Atalaya o Torre de Espantaperros que mencionábamos anteriormente y parecida en estilo, aunque mucho más sencilla, a la sevillana Torre del Oro, por lo que entendemos que la Torre de Espantaperros pudo servir de inspiración. Las otras torres del recinto son: Torre de los Acevedo, Torre de la Horca, Torre del Alpéndiz, Torre del Pendón y Torre de Santa María, recientemente restaurada y que fue edificada sobre las ruinas de la mezquita mayor, como hemos tenido ocasión de referir anteriormente.
Se cree que la Alcazaba fue tan importante en sus orígenes que pudo convertirse casi en una puerta de entrada y comunicación entre Al-Ándalus y los pueblos cristianos del resto de España. Una importancia que no perdería tras la reconquista, ya que la Alcazaba siguió siendo territorio inexpugnable, lo que sería de gran valor en episodios como el de la Guerra de Restauración portuguesa o la Guerra de Independencia. Todos estos motivos convirtieron en 1931 a la Alcazaba en “Monumento Histórico-Artístico”, aunque las obras de restauración a las que el conjunto se ve sometido en la actualidad no dejan de dar nuevos e interesantes motivos para dicha consideración, como la aparición de nuevas (aunque antiguas) torres y otros detalles arquitectónicos que dotan de más valor aún a todo el conjunto.
Se trata, en definitiva, de la edificación de tipo militar y defensivo más antigua de Badajoz, por lo que su visita es absolutamente imprescindible en cualquier posible recorrido por la ciudad pacense. Las vistas de toda la ciudad recompensan al que atraviesa todos sus recovecos y sus terrenos irregulares, fruto de su insigne labor defensiva, como ocurre con todo aquel que se anima a disfrutar de sus atardeceres, que vuelve a casa con una huella imborrable y con la sensación de haber sido un testigo privilegiado de la historia y del valiosísimo legado de nuestro pasado musulmán.
La Plaza Alta
Una vez pasamos los muros de la alcazaba llegamos a lo que fue el Zoco musulmán y durante la Edad Media, lugar donde se celebraban los principales mercados. Se trata de una plaza rectangular. En un lado está el Mirador de la Ciudad, claramente medieval, y en el lado sur, encontramos el Arco del Toril.
La Plaza Alta de la ciudad de Badajoz fue centro neurálgico de la misma durante mucho tiempo, especialmente cuando la zona de la Alcazaba empezó a quedarse pequeña. Esta plaza destaca también, además de por su historia, por su excelente arquitectura, y de entre todos sus elementos destacan sus arcos, que servían de cobijo a montones de puestos de venta durante los mercados que se celebraban ya desde la Edad Media.
Al norte podemos encontrarnos otro arco destacado, que es el llamado “Arco mirador de la ciudad”, que es la parte de la plaza con más solera. Por el contrario, el llamado “Arco del Toril”, situado justo enfrente, en la zona sur, es la parte más moderna de todo el conjunto de la plaza, aunque todos sus frentes merecen la pena.
La Plaza Alta además se encuentra rodeada de muchos otros edificios y puntos destacados, por lo que su visita suele ser un imprescindible de cualquier ruta por la ciudad que se precie. A su espalda se encuentra la Alcazaba y pocos pasos después daremos con lo que fue el Ayuntamiento Viejo. También podremos disfrutar de la Torre de Espantaperros o Torre de la Atalaya (torre albarrana situada en la Alcazaba), o de las Casas Mudéjares y las Casas Coloradas, uno de los mayores emblemas de la Plaza Alta que acaba de ser restaurado para recuperar todas las formas geométricas de la fachada, que se encontraban deterioradas, y que puedan volver a lucir con todo su esplendor bajo los rayos de sol frecuentes de esta ciudad extremeña. Las Casas Coloradas habían permanecido mucho tiempo ocultas como consecuencia de la construcción de una serie de viviendas locales que se habían realizado, pero se trata de un impresionante edifico mudéjar compuesto de cuatro arcos de herradura, escenario del antiguo Ayuntamiento de la ciudad.
Otros elementos que podemos encontrar en la Plaza Alta son: el Arco de San Lorenzo, la Casa y el Arco del Peso o del Colodrazgo, el edificio del antiguo Balcón Eclesiástico, la Torre Abarlongada, o numerosos restos de la época visigoda que se reutilizaron para la construcción de los nuevos elementos, como los fustes o los capiteles. También pueden apreciarse varios escudos heráldicos, dos de ellos pertenecientes a los Reyes Católicos.
Historia y origen de la Plaza Alta
Es muy probable que la Plaza Alta utilizase el emplazamiento que antaño habían tenido las casas islámicas que rodeaban la Alcazaba. Fue en el año 1458 cuando se decidió reformar la zona y se erigieron portales con numerosos arcos, realizados en piedra y ladrillo, y pronto se convirtió en zona de encuentro de mercaderes y público ávido de espectáculos, que también comenzarían a realizarse. Por ejemplo, fueron habituales las celebraciones de obras teatrales, de autos sacramentales, de carreras de caballos, e incluso, lamentablemente, de ejecuciones de la Inquisición.
La construcción de la Plaza fue idea del Cabildo Catedralicio de la época, y el estilo elegido fue el imperante en aquel siglo, el renacentista, que apenas acababa de nacer. Fruto de su estilo artístico son los amplios espacios del conjunto, algo que se contraponía a lo habitual de la Edad Media, que eran los espacios más recogidos y cerrados. Las reformas durarían siglos (incluso hasta hoy en día cuando apenas acaban de finalizarse algunas remodelaciones, como la ya comentada de las Casas Coloradas), pero el personaje al que se le atribuye la mayoría de sus mejoras es al obispo Martín de Rodezno, que de hecho goza de una pequeña estatua en su honor bastante reciente en una de las esquinas de la plaza.
En el año 1899 se utilizó la Plaza Alta como escenario para la creación de un mercado de abastos, que ocupaba prácticamente toda la zona abierta de la misma y que estaba hecho todo de metal, al estilo de la llamada arquitectura del hierro que trajo al arte la Revolución Industrial. Afortunadamente, y para bien de la plaza, dicho mercado dejó de utilizarse en 1970 y, tras varios años sin ningún tipo de uso, poco antes de 1980 fue trasladado al campus universitario de la ciudad siendo hoy sede del paraninfo. Este Mercado de Abastos o Mercado Metálico (realizado por el arquitecto Tomás Brioso Mapelli), como se le conoce, a pesar de que no dio muy bien resultado en la Plaza Alta especialmente por los problemas de higiene y de alcantarillado que creaba allí, es una obra de arquitectura impresionante del siglo XIX declarada “bien de interés cultural” que sigue teniendo su valor hoy en día y que merece la pena también contemplar en cualquier visita por la ciudad de Badajoz.
A pesar de que con la desaparición del Mercado Metálico la Plaza Alta quedó en desuso y muy deteriorada, afortunadamente se ha ido recuperando con el paso de los años en sucesivas remodelaciones para que hoy pueda ser disfrutada con los honores que su historia le confiere. Además, y por si esto fuera poco, hoy de nuevo se puede apreciar y saborear a través de sus rincones la deliciosa y tradicional gastronomía de la ciudad, germen indiscutible de esta Plaza Alta, que tan unida estuvo siempre a los comerciantes.
Casas mudéjares
Frente a la Alcazaba y en el casco histórico de la ciudad, se puede contemplar estas viviendas, consideradas las más antiguas de Badajoz, de finales del siglo XV. Fachadas blancas y pórticos con arcos de herradura, de estilo mudéjar, hoy convertidas en Centro de Información Turística y Sala de Exposiciones.
La plaza de la Soledad
Es una de las plazas más bonitas de la ciudad pacense. Aquí encontramos la Ermita de la Virgen de la Soledad, patrona de Badajoz. Y junto a ella, uno de los edificios más buscados por los turistas que llegan a esta ciudad. Se le conoce popularmente como la Giralda de Badajoz o La Giraldilla.
Catedral y Ayuntamiento
En la Plaza de España se encuentra la catedral de San Juan Bautista. Un templo que se construyó para sustituir a la antigua Santa María que estaba dentro de la Alcazaba y que en realidad era una mezquita. Su construcción va desde el siglo XIII al XVIII, y es el resultado de una mezcla de estilos diferentes, pero bastante sencilla en su forma y decoración.
En esta misma plaza y al lado de la catedral, podemos ver la fachada del Consistorio pacense.
Antes de abandonar la capital pacense os recomiendo que echéis un último vistazo de la ciudad desde el Puente de las Palmas. Con 600 metros y 32 arcos de estilo herreriano, desde arriba se puede contemplar el río Guadiana a su paso por aquí. Debido a las múltiples crecidas, este puente del siglo XVI se ha tenido que reconstruir en varias ocasiones.
Desde aquí se ve una de las principales puertas de entrada a la ciudad con un arco del triunfo y dos torreones circulares almenados, la Puerta de Palmas. Durante el siglo XIX se utilizó como cárcel real.
Si atraviesas la provincia de Badajoz, Mérida es parada obligatoria. Considerada una de las ciudades más bonitas de España, por su patrimonio histórico y sus vestigios romanos, visigodos y árabes. Visitar Mérida es recorrer la Historia de la Península. Vamos a señalar los puntos más destacados de esta ciudad, sin profundizar en nuestro recorrido, que lo dejaremos para otro artículo dedicado exclusivamente a esta ciudad extremeña.
Es difícil decidirse por dónde empezar la primera vez que visitas Mérida. Cualquier lugar es acertado. Nosotros os proponemos el siguiente itinerario.
Teatro Romano
Mundialmente conocido por la representación de obras clásicas en el Festival Internacional de Teatro Clásico durante los meses de verano, desde 1.933. Se construyó en el año 15-16 a.C. y es considerado el monumento más representativo de Mérida.
Durante sus años de esplendor llegó a tener una capacidad de hasta 6.000 espectadores, que se distribuían de abajo a arriba según su estatus social.
El Teatro Romano forma parte del Conjunto Arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.993.
Anfiteatro
Está al lado del Teatro y se construyó en el año 8 a. C. Fue testigo de los espectáculos populares romanos, como los juegos de gladiadores, las luchas de animales o las cacerías de fieras. Tenía una capacidad original de más de 15.000 espectadores.
A pesar del tiempo transcurrido, este gran acueducto se conserva en buen estado, de hecho, se puede admirar los más de 800 metros de longitud y sus 27 metros de pilares de granito y ladrillo donde se sustenta esta obra arquitectónica colosal. En tiempos romanos, el agua llegaba a la ciudad desde el pantano de Proserpina.
Circo Romano
Uno de los circos mejor conservados del mundo. Mide 403 metros de largo por 96,5 de anchura. Se piensa que tenía cabida para más de 30.000 espectadores. Construido fuera de las murallas de la ciudad, junto a las calzadas de Toledo y Córdoba, en época de la dinastía del emperador Julio Claudia.
Arco de Trajano
A pesar de su nombre, ni fue dedicado a este emperador ni se construyó como un arco triunfal. Realmente fue construido como una puerta que daba acceso a un gran templo de culto imperial.
Este arco de medio punto de 15 metros de altura, era en su origen una puerta con tres arcos, siendo los laterales más bajos. Estaban construidos en sillares de granito.
Alcazaba Árabe
Esta fortaleza musulmana data del año 835 y fue encargada construir por el emir omeya Abderramán II. Fue el lugar donde se refugiaron los árabes durante las guerras con los cristianos o durante las revueltas de los mozárabes meridíes. En su patio hay restos arqueológicos romanos como la calzada principal de la ciudad, cimientos de la muralla y una puerta con dos torres.
Destaca su aljibe con decoración romana y visigoda. Sobre él se construyó una mezquita y posteriormente una iglesia cristiana.
Zafra
Nuestra siguiente parada en Badajoz es este bonito pueblo de la Sierra del Castellar. En Zafra encontrarás suelos empedrados, fachadas llenas de colorido, patios y conventos y mucha, mucha historia.
La plaza Grande y la Plaza Chica son lugares de encuentro de los propios paisanos, donde poder tomar el aperitivo o dar un paseo.
Son visitas obligadas el Alcázar Palacio de los Duques de Feria, hoy convertido en Parador de Turismo, del siglo XV y ampliado posteriormente, en el XVI y XVII.
Otros monumentos destacados son la Casa de Aljimez, la de Ruy López o la Capilla del Cristo del Pozo.
Esta bonita localidad extremeña fue un importante enclave de la Orden del Temple y de la de Santiago. Sus calles y plazas suben y bajan como un auténtico laberinto, que se cruza entre conventos, iglesias, palacios de nobles, torres o sus murallas musulmanas.
Este conjunto Histórico Artístico se debe en gran medida a los caballeros templarios que se establecieron en esta ciudad.
Para ello reformaron la antigua Alcazaba musulmana para convertirla en Fortaleza templaria que hoy se puede visitar. Una construcción que llegó a tener hasta 26 torreones. Entre los que quedan en pie, merece la pena la Torre del Homenaje o más conocida como la Torre Sangrienta; porque según cuentan, fue aquí donde murieron los últimos caballeros templarios.
La iglesia de Santa María de la Encarnación es el templo más antiguo del municipio. Se trata de una construcción del siglo XVIII, de estilo neoclásico. El resto de iglesias de Jerez de los Caballeros son la mayoría barrocas como la de San Bartolomé, la de Santa Catalina o la de San Miguel Arcángel.
En el límite fronterizo con Andalucía encontramos este pueblo que forma parte de la Vía de la Plata. Recordemos que era una calzada romana que atravesaba la península de norte a sur.
Monesterio es famosa por su gastronomía, sobre todo por su jamón ibérico de bellota.
De hecho, esta localidad tiene un museo dedicado al jamón. Una visita recomendada donde el visitante parece viajar desde una dehesa de encinas hasta la matanza tradicional y la industrial de nuestros días; un completo recorrido por la elaboración del jamón ibérico.
No puedes perderte tampoco su iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVI.

Alburquerque
Es un destino turístico si te gusta la Naturaleza con mayúsculas. Serranías, ríos, arroyos y dehesas de encinas conforman este paisaje de la Sierra de San Pedro.
Alburquerque tiene varias joyas que visitar; como el Castillo de Luna del siglo XIII, el barrio gótico medieval, las iglesias de Santa María del Mercado y de San Matero, el castillo de Azagala o las pinturas rupestres del Risco de San Blas.
La Reserva Regional del Cíjara
Con una extensión de más de 25.000m2 de monte mediterráneo, es uno de los espacios naturales donde poder disfrutar de la naturaleza y de unas vistas increíbles. Tiene muchos rincones que destacar como embalses, atalayas, refugios, piscinas naturales y cimas donde subir y contemplar el extenso mar de árboles. Si tienes suerte puede llegar a ver ciervos, gamos o el lince ibérico.
Sierra de Alor
Bien merece una visita para disfrutar de sus encinas, alcornoques y cientos de arbustos diferentes, que conforman esta sierra pacense. Hermosos paisajes que no te defraudarán.
Cerro Masatrigo
Lo que más sorprende cuando llegas es su forma cónica. El cerro es, en realidad, una isla rodeada de agua y unido a la tierra por carreteras. Si quieres subir a la cima, hay unos senderos indicativos para ello. Desde aquí obtendrás unas bellas vistas. Lo más recomendable es hacerlo en primavera que el pantano de La Serena lleva más agua y los campos están cubiertos de flores.
Presas Romanas
Su construcción se debe a los romanos, que ya en esa época eran conscientes de la necesidad del agua en Emerita Augusta, actual Mérida. Las más conocidas son la de Proserpina y la de Cornalvo en Mérida, pero la de las Tomás, aunque más pequeña y menos conservada, tiene un muro con una torre y una galería que bien merece señalar.
Bonitos entornos para realizar actividades al aire libre como senderismo, rodeados de dehesas extremeñas con animales y plantas típicas.
Parque Natural de Cornalvo y Sierra Bermeja
Entre ríos, arroyos, alcornoques, encinas y matorrales de la serranía, este espacio natural cuenta con unos miradores para poder observar a las más de 200 especies de aves que sobrevuelan o a la cantidad de mamíferos, reptiles, anfibios o peces que habitan Cornalvo y sierra Bermeja. Aquí se encuentra la presa romana de Cornalvo sobre el arroyo Albarregas, que era el encargado de llevar el agua a parte de la ciudad de Mérida en época romana.
Playas fluviales
Los vecinos de esta provincia extremeña pueden disfrutar durante los calurosos meses de verano de playas fluviales como la de Cheles, la de los Llanos o la de Orellana la Vieja con bandera azul por la calidad de sus aguas y servicios.
La gastronomía en Badajoz
Si pensamos en la gastronomía de Badajoz, sin duda nos viene a la mente el jamón ibérico. Más allá de este plato mundialmente reconocido, esta provincia extremeña es famosa por un gran número de productos, que guardan relación con su historia y costumbres culinarias desde hace siglos. Por eso, se mantienen recetas heredadas de la cultura árabe, sefardí y la procedente de los conventos cristianos. Así, los dulces cobran gran protagonismo en la gastronomía pacense como las perrunillas, los mantecados o medias lunas extremeñas, la bolla de chicharrones, las galletas hechas con manteca de cerdo o las flores que se hacen sobre todo en Semana Santa.
Gazpachos extremeños, carne de ternera y cordero, quesos, vinos, aceites, dulces o los productos derivados de la chacinería del cerdo ibérico, son algunos ejemplos de esa gastronomía que ha pasado de generación a generación en las familias pacenses.
En Badajoz existen hasta seis Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas que certifican la calidad de los productos como carne de ternera, aceites, quesos, vinos, setas, lomos y jamones con la Dehesa de Extremadura que es una de las cuatro denominaciones del jamón ibérico.
Os dejamos una pequeña lista de algunos de los platos típicos de Badajoz.
Torta de la Serena, parecida a la cacereña del Casar, suave y untable, que cuenta con su propia Denominación de Origen.

- Migas, originalmente era el desayuno de los pastores. Hechas con pan, ajo, panceta, chorizo, torreznos, pimiento y huevo.

- Gazpacho extremeño, que se cocina a la antigua y sin triturar los ingredientes. Lleva tomates, cebolla, pimiento verde y rojo, ajo, pan duro, vinagre, sal, aceite y agua.

- Ajoblanco. Esta crema fría está elaborada con ajos, yema de huevo, tomates, pepino, pan duro, vinagre, sal, aceite y agua.

- Caldereta de cordero, que se mezcla con hígado, cebolla, ajo, pimiento, pan y pimentón de la Vera.
- Frite extremeño o caldereta de cabrito lechal, hecho con cebollas, ajos, pimientos y pimentón picante.
- Técula Mécula. Es un dulce elaborado con una base de hojaldre, almendras, yema de huevo, azúcar y canela.

























































Según la IA son 12 las Denominaciones de Origen Protegidas en Extremadura. Puede que se hayan aumentado desde la redacción del artículo.
ResponderEliminarQue bonito, es una preciosidad Badajoz y su zona, no he estado en esa provincia pero merece la pena visitarla.
ResponderEliminarMuchas gracias amigo Luciano por estar ahí.
Fuerte abrazo
Siempre se ha dicho que Extremadura es " una desconocida ", y efectivamente el concepto que se tiene cuando se visita cambia totalmente .
ResponderEliminarMe encanta esta bonita Región , estupendos paisajes verdes , agua abundante por todas partes y pueblos con mucho encanto.
Me quedé impresionado cuando visité el casco antiguo de Cáceres , un atardecer con el característicos ruido que hacen las cigueñas con sus picos y sobrevolando por encima de las cabezas de las personas .
Amigo Pedro anímate , que de Burgos te queda cerca y aprovecha ahora que eres joven , que después " los caimanes" NO pueden moverse .
Gracias Luciano por estas bonitas fotos que has puesto en el blog.
Un abrazo para todos