En1948 las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, implícitamente, incluía los derechos del niño, y once años después, en 1959, llegaría, por parte de la asamblea general de la ONU, una Declaración de los Derechos del Niño.
Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Mundial de los Derechos del Niño. Sin embargo en pleno siglo XXI, más de 400 millones de niños tienen que trabajar para poder sobrevivir en lugar de recibir enseñanza escolar y disfrutar de su derecho a jugar. Niños de entre 7 y 14 años que deben trabajar en Canteras o en minas de Plata como las de Rosario y Potosí, sumergidos en la tristeza.
Su esperanza de vida no supera los 30-35 años debido a diversas enfermedades producidas por la inhalación de diferentes partículas, patologías frecuentes entre los obreros de canteras, minas e industrias que emplean el cuarzo o arena.
En el Congo, un ejército de niños famélicos trabaja más de 14 horas diarias en uno de los yacimientos más peligrosos del mundo. Niños que constituyen mano de obra barata, que no protestan, y que, por su estatura, resultan ideales para introducirse en las estrechas galerías de las minas. Estos niños extraen coltán, un mineral mucho mejor conductor de la electricidad que el cobre, dúctil, maleable, de gran dureza, con un alto grado de fusión e inoxidable.
Este compuesto se utiliza en los teléfonos móviles, ordenadores, consolas de videojuegos, misiles, industria espacial, telecomunicaciones, microelectrónica…Por cada kilo de coltán que se extrae, mueren un promedio de dos menores. Niños que cobran 1euros por día de trabajo, bebiendo agua putrefacta y comiendo porquerías. Esta es la vida de millones de niños en el mundo que trabajan como esclavos y deben mendigar, privados de atención sanitaria y de
Derecho a la
escolarización.
José Castillo Rubiño